El estilo de Ruddy Rodríguez: “el accesorio más fácil de llevar es la sonrisa”

En Buscando en el armario queremos compartir el estilo de los famosos con los lectores. Y para empezar, hablamos con la actriz venezolana Ruddy Rodríguez, una figura muy admirada por los colombianos desde hace varios años, quien prepara actualmente un personaje en la novela del Canal Caracol Amor de Carnaval.

¿Cómo definiría Ruddy Rodríguez su estilo del día a día?

A mí me gusta vestirme con lo que yo quiero, pero si tú me dices cuál es la pieza fundamental de mi ropero, yo te diría las chaquetas, después los zapatos, y lo último, las pulseras o los anillos. Me gusta mucho usar accesorios grandes, llamativos, pero abajo colores sólidos. Me gusta que el color esté entre la cartera, la chaqueta y el zapato. De resto, lo que sea.

En Bogotá me tuve que acostumbrar a los jeans. En Venezuela yo uso puras faldas y minifaldas, por el calor, y ahorita es que estoy sacando a pasear todas las minifaldas en Barranquilla, haciendo Amor de carnaval.

También uso puros accesorios hechos por artesanos. Siempre he sido “hippie chic”. Todas mis carteras tienen esa parte hippie de los tejidos, pero con un cuero muy bello, y de repente tengo una cartera de charol, con diseño de cañaflecha.

¿En un día de descanso, por ejemplo en la finca, qué te gusta usar?

Solamente jeans, cualquier sombrero, casi nunca uso lentes, pero en la finca es el único lugar, porque el sol pega duro y yo me pongo a hacer jardinería, entonces necesito estar cómoda, con guantes de trabajo, herramientas, jean y unas botas planas, o mis botas de hule porque hay partes que están como encharcadas.

¿Alguna pieza especial que recuerdes de un evento de gala o de coctel?

Cuando hicimos Venezzia (2010), en la película yo tenía 10 kilos de más por mi personaje, era el año 1942 y las mujeres eran más rellenas. En la premiere en Venezuela me presenté super flaca con un recontraminifalda, era como un short minifalda, pero muy suavecito, tenía como dorado en el cuello, de corte griego y amarrado por detrás, toda la espalda era abierta, y mi fuerte que son las piernas, con los taconsotes, entonces toda la gente decía “pero esta mujer se ve como si tuviera menos” (risas).

De todas las producciones que has participado, usando estilos de épocas muy distintas, ¿cuál recuerdas en particular?

Para nadie es un secreto: yo prefiero trabajar época que contemporáneo. Me gusta mucho la época, debe ser porque también Ruddy cree en vidas pasadas. Trabajar época es vivirla, sentirla, pertenecer a la época. Por ejemplo, en Las Ibáñez fue en 1800, en La mujer doble fue en 1500 y en Venezzia fue en 1942.

Yo en mi vida jamás había pedido que me regalaran una pieza de un vestuario, pero en Las Ibáñez, pedí que por favor me regalaran el corsé. Nunca lo usé, pero era el corsé de Bernardina Ibáñez (risas). Y además porque yo tenía escenas donde me hablaban duro y me apretaban el corsé (risas), quedaba con una cintura recontra avispa, que me imagino que es lo que la gente está sintiendo ahorita con La Pola.

Y esos vestidos de época lo transportan a uno a los cuentos de la niñez…

Sí, además porque yo soy extremadamente romántica. Yo creo en el romanticismo de la ropa, en el romanticismo de la moda. Yo tengo puros vestiditos bordaditos, con lacitos, y a mí me encantan. Ahorita en Barranquilla estoy usando muchas piezas sueltas, mucho blanco. Pero el personaje que interpreto, que es la dueña de una cumbiamba, se viste de colores, tiene los aretes de colores, la pulsera, el collar…yo la veo y digo “uuuyy”.

Así como en Amas de casa desesperadas no soportaba la rigidez del vestuario de esta mujer, no soporto la desfachatez y los colorinches de esta otra, son los extremos.

De todos los personajes que has interpretado, ¿has tomado algo para tu propio estilo diario?

No. Yo creo que una de las cosas que le agregué a este nuevo personaje que estoy haciendo, es que por ejemplo, cuando Ruddy va a las corridas de Juan Rafael, se pone flores. Una flor aquí atrás en un moño, una medio caída, o en el cuello. Entonces a este personaje, por ser así toda caribeña, por ser mamá, yo pensé “le voy a poner la florecita”.

Algo que hayas comprado recientemente para tu guardarropa…

Compré dos blusas blancas, muy bordadas, que las puedo usar con minifalda o con shorts para ir al trabajo, o me las pongo encima del traje de baño para ir a la piscina.

¿Qué no comprarías?

Aretes. Nunca perderé el tiempo en eso (risas). Definitivamente. No paso de éstos que llevo puestos. Pero si voy a un coctel o una fiesta, me los pongo, pero en el carro, me bajo, showtime, corten, me los quito. Es chistoso. No permanezco con aretes, no sé por qué.

Ahora, ¿qué no tendría nunca Ruddy en su guardarropa? Una lentejuela. ¿Y qué le ponen a veces a Ruddy? Pantalones de lentejuelas. En muchas producciones me ponen sastres y yo nunca he tenido un sastre en mi vida. De repente en Amas de casa desesperadas me ponen suetercitos, el color del suéter igual al color de la franela, de la cartera, la faldita pegadita, ¡estás loco! Yo no me visto así (risas).

¿Qué es lo más antiguo que tienes en tu guardarropa?

Unos zapatos de Yves Saint Laurent que tienen 19 años. Y unas botas, que están en Venezuela en casa de mi mamá, tienen conmigo 25 años, la edad que yo concursé en Miss Venezuela. Son de gamuza, hasta arriba de la rodilla y fíjate que hoy están super de moda. Aunque no creo que me las volviera a poner.

¿Qué color siempre está en tu guardarropa?

Blanco. Todas las camisas blancas que te puedas imaginar. Con mangas, sin mangas, con arandelas, sin arandelas, con lazos, cualquiera…

¿El color que menos usas?

De vez en cuando uso negro, pero si lo puedo evitar, lo hago. Creo que cuando era pequeña me vestía tanto de negro que creo que ahora que soy grande, no lo soporto, trato de evitarlo. Tengo mucha ropa negra, pero la uso muy de vez en cuando.

La moda, según Ruddy Rodríguez

Creo que debería imponerse la moda de sonreír. Esa es la moda más barata que he visto en mi vida, la más espectacular. Tener buen carácter, eso también ayuda a que cualquier cosa que te pongas te puede quedar bien. El accesorio más fácil de llevar definitivamente es la sonrisa.

Siempre les digo a todas las generaciones que vienen “no pretendan ser nadie, sean ustedes y ya. Simplemente llegas y eres, y no necesitas hacer tantas cosas para hacerte notar. Si uno alimenta el alma, definitivamente lo que te pongas te va a quedar muy bien”.

 

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