Hay colecciones que no nacen de las tendencias, sino de algo más profundo. Leonor, la más reciente propuesta de la firma colombiana Simona, aparece en escena como una pieza íntima, tejida con amor y gratitud. Presentada a finales de 2025, esta colección no busca deslumbrar: busca conmover. Y lo logra. Porque está construida con los retazos invisibles que forman las memorias de quienes nos marcaron para siempre.


Vanessa Sánchez, directora creativa de la marca, transforma el recuerdo de su abuela en una propuesta textil que dialoga con la belleza discreta, la sensibilidad heredada y el deseo de honrar el origen. En Leonor, la moda no es solo diseño: es un gesto de afecto.
Una feminidad que no necesita hacer ruido
Leonor no recurre a estridencias. Su fuerza está en los detalles. Cada prenda parece cargada de una presencia suave, de esas que se sienten sin necesidad de anunciarse. La colección evoca a las mujeres que habitaban la elegancia sin saberlo, aquellas que tejieron su estilo con gestos cotidianos y silencios sabios.


La paleta cromática acompaña ese lenguaje emocional. Tonos como el vino profundo o el verde oliva envuelven las piezas de diciembre, mientras que el blanco y los tonos neutros abren paso a la ligereza de enero. Hay en esa transición una metáfora clara: recogerse para luego renacer.
Bordados que narran lo que no se olvida
La flor anémona es más que un adorno. Se convierte en símbolo. Aparece bordada con intención, como un lenguaje silencioso que une generaciones. Representa la mezcla de fragilidad y firmeza que define a tantas mujeres del pasado, y su presencia guía cada prenda con sutileza poética.


En vestidos, camisas o accesorios, esa flor bordada es un hilo que cose historias. Cada puntada parece un gesto de memoria, un guiño hacia lo que permanece. Es diseño, pero también es emoción.
Cali como punto de partida emocional
Simona es una marca que lleva a Cali en su ADN. Aunque sus colecciones viajan por América Latina, Estados Unidos y Emiratos Árabes, no ha perdido el ritmo cálido y auténtico del Valle del Cauca. Leonor lo confirma: es color con contención, es alegría que respira elegancia.
Las telas elegidas, algodón, lino y dril, responden a un deseo claro de conexión con el cuerpo. No se trata solo de estética. Es una colección pensada para sentirse bien, para acompañar la vida real. Para vestir la memoria sin rigidez.
Cuando la moda hace preguntas
Leonor demuestra que sí. Las piezas no solo visten: cuentan una historia. Hablan de la posibilidad de mirar hacia atrás sin nostalgia, con gratitud.
Lo que comienza como un homenaje íntimo se vuelve un espejo para muchas. Porque todos hemos heredado gestos, voces, modos de estar. Esta colección los celebra.
En un mundo donde lo nuevo caduca rápido, elegir mirar al pasado con ternura es un acto valiente. Y profundamente contemporáneo.
Leonor está disponible en tiendas seleccionadas y también online. Aunque su alcance es global, la propuesta mantiene intacta su raíz local. Y eso la hace única.
Vestir para agradecer
Leonor no solo se lleva puesta. Se siente. Es una colección que no necesita imponerse para dejar huella. Cada pieza es una forma de decir gracias. Gracias a quienes sembraron belleza sin buscarlo, a quienes hicieron del vestir un gesto íntimo de cuidado. En tiempos de prisa, esta colección propone algo más lento, más consciente, más humano.
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